Vacaciones a pesar del coronavirus, seguir adelante

¿Qué hicimos el verano pasado? ¿recuerdas cómo era esa ligereza, esas costumbres livianas de hacer planes, de tocar las cosas en las tiendas, ir a la playa, viajar, de estar apretujada en los conciertos o los cines sin que te parezca ver por todas partes virus, bacterias o peligros?...Apenas hace unos meses, y parece tan lejano… No lo vimos venir, no lo esperábamos. Todos nuestros proyectos, lo que dábamos por hecho, saltó por los aires o, al menos, se congeló, se detuvo. Las cosas que damos por seguras implícitamente (decimos “hasta mañana”, planificamos un viaje, una fiesta, un futuro), de pronto nos muestran nuestra pequeñez, nuestra impotencia, nos enseñan que no podemos tenerlo todo bajo control. Por mucho que nos esforcemos, ante la enfermedad, la muerte o lo imprevisto toda nuestra omnipotencia cae como un castillo de arena que un niño ha construido.

 

Hemos sufrido y estamos sufriendo esta pandemia, algunos de manera devastadora, no es un juego. El mundo tal y como creíamos que era ha dado paso a otra cosa cuyo alcance aún no podemos conocer. Pero hay una fuerza interior que, a pesar del miedo, la angustia y lo sufrido, nos lleva a seguir adelante aún con todo el dolor y trauma de lo ocurrido. Si observamos el juego de ese niño con la arena ,hay mucha grandeza en él, veremos que el castillo caído no le frustra ni enfada, vuelve a construirlo una y otra vez, sin desánimo, a menudo entre risas. Reponerse no es fácil, hay que asumir los cambios y las perdidas, y adaptarse.

 

Nos toca, otra vez, reinventarnos, ser creativos con  nuestro tiempo y nuestras capacidades. Ver en el caos y en el cambio lo que sí permanece, lo que sí podemos hacer, lo que aún está en nuestra mano. El dolor y el miedo continúan, pero podemos ver en las pequeñas cosas destellos de esperanza e ilusión, de fuerza y disfrute.

 

Cultivemos la admiración por lo que nos rodea, la gratitud, la profundidad de los gestos, de las oportunidades que permanecen, lo que tenemos en nuestro día a día, dejémonos sorprender como si se tratara de la primera vez. Hay muchas cosas que no podremos hacer este verano, es verdad.  Y hay otras, grandes y pequeñas, que sí… Saborear, sentir, hablar, escuchar, cantar, bailar, escribir, leer, compartir, mirar, oler…descubrir y re-descubrir… Todo sigue ahí. Felices vacaciones.

 

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