No nos entendemos…Claves para una comunicación efectiva en pareja

La comunicación eficaz está en la base de las relaciones, es la manera de entendernos y ver si llegamos a un punto de encuentro con la otra persona donde ambos estemos bien. Veamos algunas claves que nos pueden ayudar:

  • Es importante decir lo que nos molesta, no te lo quedes dentro, porque te genera malestar,  te hace daño y luego se acumula y enquista, además la otra persona al no saber qué te molesta lo va a repetir. Da la oportunidad a la relación de entenderse, de ver cómo manejarlo. Pero no caigas en el error de pensar “él debería saber que eso me molesta” “no le voy a decir a ella lo que tiene que hacer, ella debería saberlo”, porque la otra persona no tiene que adivinarlo, ahí nos perdemos y no nos entendemos. Y da salida a la otra persona ante un problema, dile qué te ayudaría.
  • A veces el temor es a si tendremos razón, si es demasiado, “no debería sentirme así”, pero la realidad es que así nos sentimos ahora y la cuestión es cómo abordarlo en pareja. Hablar de nosotros mismo, de lo que sentimos, es un acierto, una verdad incuestionable, “lo que dijiste me hizo sentir poco importante para ti” “cuando haces eso yo siento que no me quieres”.
  • Confirma lo que estás entendiendo, no interpretes sin más: “lo que yo estoy entendiendo es que quieres tener tiempo para ti porque te agobio, ¿es así?”. No acuses, ni personalices  “eres un egoísta” sino ve a lo concreto “me ha molestado este gesto porque siento que no me tienes en cuenta”. Y no hables en términos absolutos (nunca, siempre): “nunca me tienes en cuenta” “siempre me contestas mal”, porque generalmente no es cierto y provoca una ofensa en el otro, pudiendo tornarse la discusión en que no valoramos lo que el otro hace.
  • Hay tiempo, da igual que no te salga en el momento decir lo que te ha molestado, aunque sea después dilo, aunque pasen 3 días, la cuestión es empezar a decir las cosas y con la práctica irás acortando los tiempos. Y hay muchas oportunidades, no hay prisa, se pueden hablar varias veces los problemas, que no te frene el “no sé cómo decirlo, ¿y si se lo toma mal?”, si en una ocasión no os entendéis se puede volver a retomar la conversación más adelante.
  • Responsabilízate de ti, no culpes al otro “me enfadas” “sacas lo peor de mí”, eres tú quien decide, quien actúa. En vez de chillar, dar golpes a la mesa o portazos, de ponerte a un lado con los brazos cruzados, exprésate, ponle palabras a lo que sientes “eso me enfada porque pienso que te da igual lo que yo sienta”.
  • No hagas algo por la otra persona y pongas letras pequeñas, por ejemplo, “lo hice por ti y ahora espero sin decirlo que tú hagas esta otra cosa por mí”. O bien lo haces por ti, porque te convenza a ti, porque quieres, o si vas a hacerlo cediendo y esperas algo a cambio para sentir que está compensado, dilo para que no haya malos entendidos, ponlo sobre la mesa.
  • Di no cuando lo sientas, no temas, la cuestión es ver si os encontráis en un punto de entendimiento en el que ambos estéis bien, es un error decir sí a lo que quiere la otra persona pero por dentro estar enfadados por haber cedido.
  • Atrévete a escuchar también lo malo, lo que no te gusta, lo que te da miedo, es mejor que se ponga en palabras, hablarlo, concretar, porque es más manejable y real.
  • Valida al otro, sus emociones, pide disculpas por cómo el otro se pudo sentir y luego ya explica tu punto de vista, tu intención. Eso ayuda a que la otra persona se sienta comprendida y podamos conectar, ej: “claro, entiendo que al verlo así eso te enfade, pero mi intención no era ofenderte, sino poder expresar un miedo mío…”. Pero no caigas en el error de dar “caramelos envenenados”, frases positivas con una crítica de fondo, por ej. “qué cariñosa estás y no como esta última semana que has estado muy antipática”.
  • A veces se necesita una pausa, parar para poder calmarnos y centrarnos, y retomarlo en otro momento. No fuerces las situaciones, no subáis en escalada chillando cada vez más o haciendo cada uno más daño al otro. 

 

En ocasiones estas claves no son suficientes porque nuestra inseguridad, nuestros miedos, nos bloquean, nos hacen difícil expresarnos, y es necesario abordarlos para poder conseguirlo.