Miedo a volar en avión

¿Te gustaría en vacaciones visitar otro país pero tu miedo a volar te lo impide? Puedes superarlo, veamos cómo.

  1. Es importante diferenciar si lo que tengo es miedo a volar en avión en sí mismo, o es claustrofobia, vértigo u otro tipo de temor, cuyo abordaje sería más amplio. En cualquier caso también puedes enfrentarlo y superarlo, escríbeme si necesitas ayuda. Pero en esta entrada vamos a centrarnos en el miedo a volar.
  2. Hay que abordar de dónde viene nuestro miedo, cómo se ha ido creando, con qué está relacionado, y si hemos tenido alguna experiencia desagradable o hemos oído o visto alguna situación que nos afectara.
  3. Generalmente el miedo a volar está plagado de falsas creencias y cierto desconocimiento (normal) de la experiencia de volar en avión, que nos llenan de inseguridad y aumentan nuestro temor. Por eso es importante tener claras algunas cuestiones:
  • Volar en avión es seguro, con los años se ha conseguido que actualmente el riesgo sea casi nulo, es extremadamente improbable morir por accidente de avión aunque hagamos infinidad de vuelos en nuestra vida. Pero es que incluso en el rarísimo caso de haber un accidente, hay una alta probabilidad de sobrevivir (en el 80% de accidentes no muere absolutamente nadie). Ayuda mucho pasar un día cerca de un aeropuerto viendo cómo despegan y aterrizan un avión tras otro, constantemente.
  • Es normal asustarnos por las noticias que vemos, y por supuesto que ha habido algunos accidentes graves en aviación, pero en la vida nada llega a ser de riesgo cero y no por eso dejamos de seguir haciéndolo: ej. asumimos el riesgo de tropezarnos bajando una escalera pero la bajamos, es posible atragantarse comiendo pero comemos, paseando puede caernos algo en la cabeza y salimos. De hecho, viajar en avión es mucho más seguro que viajar en coche, y lo hacemos.
  • Detrás de la aviación no sólo hay intereses éticos y morales de que sea un medio de transporte seguro, exigiendo a las compañías cumplir con las estrictas normativas, sino que también las propias compañías tienen un interés económico de serlo. Por eso los aviones están diseñados contando con que se van a cometer errores humanos y que habrá errores del sistema y que no por eso se produzca un accidente. En este sentido, los equipos están por duplicado o triplicado, es decir, el avión está diseñado para poder volar aunque le falle un motor o tenga un fallo en el generador eléctrico. Siempre vuelan dos pilotos uno al mando y el otro supervisando todo lo que hace el primero (además del piloto automático), ambos se mantienen en entrenamiento y control continuos en su carrera profesional, y están bajo la supervisión a su vez de los controladores aéreos, la instrumentación de cabina, y los sistemas de alarmas y avisos por si alguno de todos ellos fallase. Los aviones tienen que pasar por todo tipo de pruebas poniéndoles en situaciones mucho más extremas de lo que tendrán que resistir en el peor de los vuelos. Es decir, los márgenes de seguridad son amplios y los fallos están previstos.
  • La altitud que consigue un avión, lejos de ser un riesgo, lo que permite es tener margen de maniobra y espacio de seguridad entre aviones. Y es importante señalar que los aviones no caen en picado como en las películas, sino que de fallar todo (cosa extremadamente improbable) planean, descienden poco a poco y de forma controlada permitiendo realizar un aterrizaje de emergencia.
  • La duración del vuelo no aumenta significativamente el riesgo del mismo ni la meteorología adversa. Los aviones y el equipo están diseñados y preparados para aterrizar de forma segura aunque sea de noche o haya una niebla densa, para volar sin riesgo a pesar de la lluvia intensa o el granizo, los rayos no son un peligro para el avión que actúa como caja de Faraday, si el viento dificulta el aterrizaje el piloto en cualquier momento puede volver a alzar el vuelo porque lo que se prima es la seguridad y comodidad. Es decir, todos estos factores están perfectamente pensados de antemano.
  • Las turbulencias no son tampoco situaciones de riesgo, los aviones están preparados para las más severas que jamás encontraremos, y por comodidad se intentarán evitar en la medida de lo posible. Simplemente nos piden que nos abrochemos el cinturón para evitar lesionarnos si estamos levantados. Por cierto, en la parte trasera del avión es donde más se notan.

4. Normalmente también tememos nuestra propia sensación de ansiedad y malestar, por eso es importante trabajar ciertas técnicas de manejo que nos puedan ayudar:

  • Conviene ir poco a poco, desde viajes que nos resulten más sencillos (ej. vuelos cercanos de 30 minutos, por el día, viajar acompañados) para coger confianza, hasta ir consiguiendo los que más nos cuesten progresivamente.
  • Practica técnicas de relajación para controlar la ansiedad cada día.
  • Tómate el tiempo que necesites, y prepara el viaje con antelación, el equipaje, los billetes, llega con tiempo al aeropuerto, es importante no aumentar la ansiedad con factores como la prisa y la desorganización. 
  • Si durante el vuelo algo nos preocupa es conveniente preguntarlo a los auxiliares de vuelo
  • Si te vienen pensamientos catastróficos a la mente, no te enredes en ellos, míralos con distancia y autocomprensión, estás afrontando tu miedo y es normal que en algún momento pase, pero no los alimentes. Luego utiliza técnicas de relajación para controlar la ansiedad, y recuerda lo visto en el apartado anterior, respira, el avión no es peligroso. Poco a poco, cuando estés más relajado, quita la atención de ti mismo y céntrate en los beneficios de poder viajar y conocer lugares nuevos, admira los paisajes desde la ventanilla, capta el olor del avión, el tacto de los sillones, los sonidos, la temperatura, la gente a tu alrededor, el uniforme de los auxiliares de vuelo, y habla con tu acompañante o llévate algo para entretenerte en el avión. 

 

En ocasiones se necesita la intervención de un psicólogo para ayudarnos a superarlo, si lo necesitas contacta conmigo.