Mecanismos de defensa ¿te reconoces?

“A mí eso no me afecta” “Me duele la barriga” “Tengo que ir al gimnasio cada día, quiero que los demás me vean fuerte y atrevido” “Él quiere manipularme” “No puedo controlar mis impulsos” “Soy yo el problema” “Es una relación tóxica y de codependencia”.

 

Los mecanismos de defensa son procedimientos que utilizamos todos, principalmente de forma inconsciente, frente a situaciones que nos podrían generar emociones e ideas que nos resultan insoportables. Es una manera de defendernos frente a lo que nos puede hacer daño, no tienen por qué ser patológicos, pero pueden llegar a limitarnos, y es importante tratarlos si nos alejan demasiado de la realidad o de los demás

Es importante que podamos reconocerlos, comprender de qué nos defendemos, qué es lo que no podemos asumir, para abordarlo, fortalecernos y dejar de necesitarlos. Y también identificarlos en los demás para no enredarnos en sus dificultades.

 

Veamos ejemplos de algunos de los más comunes:

  • Formación sustitutiva: los pensamientos e impulsos que nos resultan inaceptables los reprimimos y los expresamos de otra manera que lo sustituye. Ejemplo: me enfado con mi madre, pero como me resulta intolerable la emoción de enfado, lo reprimo y me duele la cabeza (manera sustitutiva de expresarlo).
  • Formación reactiva: los pensamientos e impulsos que nos resultan insoportables los reprimimos y los expresamos a través de lo opuesto. Ejemplo: no soporto que mi pareja se aleje de mí, así que antes de que lo haga me alejo yo de ella.
  • Proyección: atribuimos algunos pensamientos, características o impulsos nuestros que no reconocemos y nos desagradan, en otra persona u objeto. Ejemplo: no me permito sentir que intento controlar a los demás, así que lo proyecto y considero que son los demás los que intentan controlarme a mí. 
  • Negación: enfrentamos el conflicto que nos genera angustia negando su existencia o la relación o importancia que tiene en nosotros.  Ejemplo: niego que tenga un problema con el alcohol…”cuando quiera lo dejo porque ya he estado un mes sin beber, yo controlo, sólo bebo los fines de semana”.
  • Identificación con el agresor: nos apropiamos de una o más características de la persona u objeto que nos produce angustia, pasando de ser el amenazado a ser quien amenaza. Ejemplo: sufrí de pequeño desprecios en casa, me decían que no valía, daba igual lo que hiciera porque para ellos nunca era suficiente…y ahora se lo hago sentir a mi subordinado en el trabajo.
  • Desplazamiento: cuando nos resulta inadmisible expresar lo que sentimos directamente a la persona que lo provoca, lo desviamos hacia otro blanco que lo sustituya. Ejemplo: me frustra mi situación en el trabajo, pero como no puedo expresarlo llego a casa y a la mínima me enfado con mi marido.
  • Vuelta contra el sí mismo: las emociones negativas que originariamente están dirigidas hacia otra persona o situación, y que no podemos manejar ni asumir, las volvemos contra nosotros mismos. Ejemplo: sufrí por los insultos de mi padre y el abandono de mi madre, y esa rabia reprimida la pongo contra mí misma culpándome de todo.
  • Intelectualización: ante algún conflicto o emoción que nos resulta insoportable, intentamos darle una explicación racional para quitarle importancia emocional y no conectar con el malestar que nos produce, es una huida a la razón. Ejemplo: cuando me defino como una persona independiente y solitaria, para no conectar con el malestar que me genera la sensación de no encajar con los demás y carecer de amigos.

Si tienes alguna duda o comentario, puedes escribirme que estaré encantada de asesorarte.