El lenguaje del cuerpo

1. PRESENTE: estoy en seguimiento con un psiquiatra por agorafobia, no puedo salir de mi casa, cuando lo he intentado la ansiedad me paraliza. Tengo que ir siempre acompañada de mi marido.

 

PASADO: mi marido es una persona con problemas de alcoholismo, hemos tenido muchas discusiones por ello. Ahora que tuvimos a los niños ha sido peor, me he sentido muy sola, él se quedaba hasta tarde en el bar, y yo deseaba marcharme, divorciarme de él, pero no puedo por mis hijos y porque no tengo trabajo. Además siempre me inculcaron que en el amor hay que luchar y aguantar, que los hijos son lo primero. 

 

2. PRESENTE: tengo problemas digestivos, me duele con frecuencia la barriga, vomito, la comida me sienta pesada.

 

PASADO: en casa mis padres discuten a diario, siempre hay chillidos, golpes en las puertas. Yo intento que esté todo en calma, no molestar ni decir nada para no alterar, procuro estudiar todo lo que puedo, ayudar en casa, y no cargarles con mis problemas ni dificultades. 

 

3. PRESENTE: me duele tener relaciones sexuales con mi pareja, y hacerme exploraciones en el ginecólogo, me han dicho que tengo vaginismo.

 

PASADO: con mi expareja me sentía forzada a mantener relaciones sexuales por él, era dominante, yo no quería llevarle la contraria ni enfadarle, temía perderle. De pequeña siempre cuidé de mi madre enferma y crié a mi hermana pequeña, mi padre trabajaba mucho y yo debía encargarme del hogar.

 

4. PRESENTE: no tengo energía, mi cuerpo está siempre cansado, me siento triste sin motivo, lo tengo todo, una casa, un buen trabajo, una mujer que me quiere, pero no puedo disfrutar. Desde que se me escapó hace un mes un periquito por la ventana de mi casa no puedo salir adelante, pero ese periquito no era tan importante para mí como para estar así, no lo entiendo.

 

PASADO: mi abuela murió tras una larga enfermedad cuando yo era pequeño y mi madre se suicidó un mes después, así que nos crió principalmente mi padre con ayuda de mi tía. Trabajé en una fábrica de jovencito para llevar dinero a casa, el jefe me trataba de inútil, me decía que no servía para nada, yo me esforzaba lo más posible pero era un ambiente complicado. Tenía que aguantar ahí porque tampoco los estudios se me daban bien, me costaba ponerme frente a un libro a memorizar. Mis hermanos emigraron a otros países en busca de oportunidades, y me quedé más solo. Toda mi vida ha sido un esfuerzo constante por salir adelante.

 

Frecuentemente vivimos intentando sobrellevar las situaciones difíciles que nos ocurren, caminando hacia adelante y restando importancia a lo vivido, tapándolo y creyendo que podemos pasar página sin vernos demasiado afectados. Pero el cuerpo, con sus dolencias, se queja, nos avisa y recuerda que realmente sí que nos marcó, que aún nos cuesta, y que necesitamos parar. A veces lo vivimos con enfado, como si nuestro cuerpo fuera por un lado y nosotros por otro, y odiamos que se ponga así, no le entendemos. Es importante conectar con lo que nos pasa, comprender el mensaje que nos manda, darle la importancia que requiere para curar las heridas, recolocar lo vivido, analizar cómo ahora nos sigue afectando, ver cómo situarnos, y así poder seguir adelante.

 

En ocasiones necesitamos ayuda porque cuesta conectar y manejarlo, y nos afecta significativamente limitándonos. Contacta conmigo si lo necesitas.

 

(Son fragmentos basados en la experiencia del trabajo en terapia)