Bullying o acoso escolar

 

De pronto vas notando que tu hijo (o hija) cambia…está más nervioso y retraído, le cuesta ir a clase y ya no está motivado, su rendimiento va bajando. En casa le ves más irritable, inseguro, triste, le cuesta dormir, tiene pesadillas y come poco o bien cuando come lo hace con ansia. Se queja de encontrarse mal (dolor de estómago, vómitos, dolor de cabeza, etc.), y pierde con facilidad su material escolar o  viene con lesiones inexplicables…sabes que algo le pasa. Es posible que sea bullying o acoso escolar.

 

Es importante en ese momento actuar, hay que parar esa situación lo antes posible. No minimices ni normalices. El bullying o acoso escolar es un tipo de maltrato psicológico, verbal y/o físico, que se da entre escolares, de forma reiterada e intencionada hacia la misma víctima, intimidándole, y dándose un desequilibrio de poder. Por ejemplo marginan e ignoran a tu hijo haciéndole sentir invisible, se inventan rumores para crear sobre él una imagen negativa frente a sus compañeros, le obligan a hacer cosas en contra de su voluntad, le humillan, amenazan, desprecian, ridiculizan…Aunque la edad de mayor riesgo es entre los 7 y los 16 años, las repercusiones de sufrirlo pueden durar toda la vida. 

 

A tu hijo seguramente le cueste pedirte ayuda porque tal vez se culpe de sufrirlo, sienta vergüenza, tema que le veas como débil o quizá crea que te falla y decepciona. También temerá una represalia del acosador o ponerte a ti en peligro. Puede que esté sintiendo además que no le importa a nadie, que ninguna persona puede comprenderle, e intente forzarse a aguantarlo en silencio.

 

Así que es necesario hablar con él, con paciencia y calma, que sepa que notas su malestar, y ayudarle a poner palabras a sus emociones, respetando su ritmo pero generando la confianza de que tú le vas a ayudar, que sabes lo que hay que hacer, resaltarle que le quieres y que no es culpa suya, y ayudarle a poner la responsabilidad donde va. Ponte en contacto con el centro escolar e infórmales de la situación, ellos activarán un protocolo de actuación. Los centros escolares están obligados a implicarse y tomar medidas, incluso en los casos de ciberbullying o ciberacoso (acoso que se da utilizando las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC)) aunque ocurra fuera del centro. Incluso si se requiere porque la situación se complica y agrava, se denuncia a la policía lo que está pasando. Todo esto sirve de aprendizaje a todos los niños (tanto agresores como víctimas y observadores) de que hay unos límites sociales que no se pueden traspasar.

 

Es común que los niños requieran ayuda de un psicólogo para abordar lo vivido, los miedos e inseguridades, las emociones de culpa y vergüenza, la preocupación de que se repita, la a veces complicada creencia de “me pasó porque yo no era suficientemente sociable, guapo, simpático, popular, etc. o porque yo soy raro, cobarde, peor que los demás, etc. También es importante el trabajo con el agresor, qué le ha llevado a actuar así, dónde lo ha aprendido y cómo maneja sus emociones, y ayudarle a canalizar todo de manera más sana.

 

Y es fundamental además trabajar con el grupo de escolares para la prevención. El bullying o acoso escolar es un fenómeno grupal, se da generalmente delante de otros compañeros, pero muchos de ellos no son conscientes de que lo que está ocurriendo no es “normal” o sienten miedo de que les pase lo mismo si dicen algo, y se callan, y otros incluso apoyan al acosador. Todo esto hace que el bullying continúe y aumente el impacto sobre la víctima. Por ejemplo, el método KIVA es un programa contra el acoso escolar que, actuando sobre el grupo, concienciándoles sobre la importancia de sus acciones, que empaticen, apoyen y defiendan a la víctima, consigue que la actitud del agresor cambie y reducir el acoso escolar en más de un 80% de los casos. Y el programa TEI se basa en la tutorización emocional entre iguales, donde alumnos de cursos superiores son los tutores emocionales de los menores, fomentando entre otras cosas la adaptación e integración de los mismos, el respeto, ayuda en la resolución de problemas, y compensar el desequilibrio de poder que se da en el acoso escolar y prevenirlo, es algo así como tener un “hermano mayor” en tu centro.

 

En este enlace puedes acceder a la Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar (AEPAE): http://aepae.es/

 

Si necesitas ayuda o asesoramiento, puedes contactar conmigo.