Artículos con la etiqueta "Heridas"



Muchas veces manifestamos síntomas que reflejan nuestra dolorosa historia familiar. Intentamos sobrellevar la situación lo mejor que podemos, hasta que la vida nos lo pone delante “¿no he pasado ya antes por esto?” La sensación de estar condenados al mismo desenlace: la gente me da de lado, todas mis parejas me acaban dejando, siempre acabo con una persona que no me conviene, parece que molesto en todas partes, se aprovechan de mí, siempre me equivoco y pierdo a la gente que quiero...
Con frecuencia vivimos intentando sobrellevar las situaciones difíciles que nos ocurren, restando importancia a lo vivido, tapándolo y creyendo que podemos pasar página sin vernos demasiado afectados. Pero el cuerpo, con sus dolencias, se queja, nos avisa y recuerda que realmente sí que nos marcó, que aún nos cuesta, y que necesitamos parar. Es importante conectar con lo que nos pasa, comprender el mensaje que nos manda, darle la importancia que requiere para curar las heridas y seguir adelante.

“Cambia, todo cambia” reiteraba Julio Numhauser, y sus palabras se propagan por el dolor de nuestro corazón, corazón herido por la ruptura de una relación. Sabemos que viene un proceso difícil, duro, doloroso, aceptar nuestra realidad, digerir lo vivido, adaptarnos a la ausencia, al cambio, levantarnos, recolocarnos, y seguir caminando, volviendo progresivamente a disfrutar de la senda que recorremos, “todo pasa y todo queda” (A. Machado). Abordaremos las rupturas de pareja y lo que conllevan.
La vida, algunas personas y ciertos sucesos nos dañan y generan heridas que nos marcan. Pero ¿qué hacemos con esas heridas? El kintsugi es una técnica japonesa, todo un arte, y de forma simbólica nos muestra que es necesario aprender a sanarlas con dedicación, paciencia y cariño, realizando un trabajo interior de reparación y aceptación. Las heridas, bien tratadas, nos hacen más fuertes aún.